Yo voto, no me organizo y al final nada cambia.

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Ayer en una jornada histórica para el país, con la mayor participación electoral desde la vuelta a la democracia (y en un contexto de pandemia), el pueblo chileno decidió ponerle punto final a la constitución del dictador Pinochet, con la esperanza de que Chile alcance de una vez por todas, la tan anhelada justicia social.

Lo cierto es que durante los últimos 30 años que hemos votado pasivamente sin participación activa en las decisiones políticas, nada a significado un cambio real en las condiciones de vida de las y los chilenos, que bien poco podemos hacer, ante la falta de mecanismos de participación ciudadana en la política.

La democracia en Chile, tiene un funcionamiento oligopólico. Esto quiere decir qué hay un grupo pequeño de instituciones (los partidos políticos), que tienen el poder de decidir quiénes son los Candidatos/as. Esto nos deja en una compleja situación, ya que si los partidos políticos no son capaces de ceder el poder a la ciudadanía y superar sus malas costumbres, el escenario en 2022 será realmente complejo.

La convención constitucional

La gran diferencia entre convención mixta y convención constitucional es, que en esta última, la totalidad de las/los constituyentes serán elegidos mediante votación popular. Lo cierto es que si en la convención constitucional más del 50% de los/as constituyentes escogidos son de partidos políticos, no habrá ninguna diferencia real en términos democráticos, entre haber elegido convención Mixta o Constitucional.

La participación de independiente

Uno de los grandes desafió en este proceso constituyente, es asegurar mecanismos que aseguren una competencia igualitaria entre partidos e independientes. lo cierto es que la información de los requisitos para ser candidato/a y de cómo funciona el sistema electoral D’hont, es bien poca, y los partidos han hecho nada para disminuir la asimetría de información que existe entre la institucionalidad y la ciudadanía.

Los 2/3 y la región del Maule

La región del Maule tiene 11 cupos para las constituyentes, si en la elección se homologa lo sucedido con las elecciones de Diputados/as, 6 serán del rechazo, y 5 del apruebo (con la constante incertidumbre que deja la gente de la concertación cuando vota).

Teniendo en consideración que solo en el distrito 17, la lista del rechazo tiene 111.000 votos, lo cual supera en 60.000 a la lista que le sigue. El desafío de lograr los 2/3 en la región del Maule es gigantesco, y requiere de una organización y estrategia difícil de conseguir sin la educación y organización adecuada del proceso por parte de la ciudadanía

Los partidos políticos y las organizaciones sociales

Con la convención constitucional como mecanismo para redactar la nueva constitución, los partidos políticos querrán a toda costa capitalizar el proceso incorporando a sus comandos los activos más preciados, las organizaciones sociales e independiente. Esto podría generar una disgregación entre estos últimos, los cuales podrían caer en su credibilidad social, ante la paupérrima confianza que tiene la gente hacia los partidos políticos, la cual es menor al 5% a nivel nacional.

Es fundamental para el proceso que viene, que las organizaciones sociales e independientes, conversen primero entre ellas, generen poder de negocio y se puedan parar de igual a igual con los que tienen el oligopolio de la democracia en Chile.

El factor capital político

El corto periodo de un año sin poder postular a candidaturas por parte de los/as constituyentes, y la próxima elección a diputades que se avecina, hará que muchos partidos ocupen el proceso constituyente como un trampolín político para posicionar a sus amigues en la disputa electoral, una estrategia a la cual nos tienen acostumbrados los partidos, pero que llega en un muy mal momento si la meta es conseguir los 2/3.

Cómo podemos apreciar, los desafíos del proceso constituyente son gigantes y si estas lógicas no se superan en la redacción de la nueva constitución, vamos a tener una Carta Magna sin legitimidad social, lo que desencadenará en un estallido social 2.0, con mucha mayor rabia y violencia.

Solo la organización ciudadana y popular y la lucha continua sin soltar la calle, nos dará la posibilidad de hacer del proceso constituyente, un factor real de cambio, donde por fin empecemos a pavimentar, el largo camino de vivir en un país con justicia social, donde todas y todos seamos vistos como seres humanos libres y no como meros consumidores de este sistema social, que se le olvido que la vida es mucho más que comprar, vender y acumular cosas.

De la capacidad que tenga el pueblo de organizarse, depende el futuro de nuestro país, yo voto, me organizo y sigo luchando, hasta que la dignidad se haga costumbre.

Ricardo Venegas.

Ciudadano de Talca.

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