Piñera miente a prensa internacional | Dijo que Chile tenía mejoría en calidad de vida y criminalizó las protestas.

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En una entrevista para Radio Cadena SER de España, Sebastián Piñera volvió a mentir descaradamente sobre la situación social de la gente en Chile asegurando que se estaba viviendo un momento de mejoría en la calidad de vida de los chilenos cuando se desbordaron las calles del país en contra de las políticas neoliberales, e insistió en criminalizar las protestas señalando falsamente que éstas son organizadas por organismos profesionales con supuesta tecnología de punta al nivel de inventar que quemaron hospitales además de negar constantemente, contra toda evidencia e informes internacionales, que en Chile su gobierno haya violado derechos humanos.

Mentiras, eso resume la entrevista de Sebastián Piñera al medio español, que fue publicada durante la mañana de este 12 de diciembre mientras la Cámara de Diputados discute y vota la acusación constitucional en su contra.

Los falsos comentarios de Piñera se dieron a propósito de consultas sobre la no celebración de la COP25 en Chile producto de la crisis social que atraviesa el país y la revuelta popular que no da tregua al gobierno por su nula repuestas a demandas sociales.

“¿En qué punto está su país? ¿Diría que Chile ha recuperado cierta normalidad?” fue la consulta a Piñera el cual respondió que hay un malestar acumulado pero en ningún caso, según él, contra el modelo además de comenzar con su criminalización a la protesta y justificación a las sistemáticas violaciones a DD.HH. y represión, sin dejar de lado que afirma haber respondido con una fuerte “agenda social”.

“Definitivamente vivimos algo que nadie anticipó, que nunca había ocurrido. Hace casi siete semanas, se dieron dos situaciones simultáneas, pero de muy distinta naturaleza. Lo primero fue que surgió fue una demanda muy fuerte de toda la ciudadanía por hacer de Chile un país más justo, más inclusivo, con menos tolerancia a los abusos, con mayor igualdad ante la ley y con mayor respeto por los ciudadanos. Eso es una cosa que yo estimo como muy positiva, pero, simultáneamente, se desató una ola de violencia brutal en la que pequeños grupos ejercieron una violencia sin dios ni ley, quemaban todo lo que se ponía en su camino, las estaciones del metro, los hospitales y los supermercados, tratando de causar daño para destruir el sistema. Ante las demandas sociales legítimas, el Gobierno que yo tengo el honor de presidir reaccionó con una potente agenda social, haciendo un enorme esfuerzo por escuchar con atención y con humildad lo que la gente nos decía. Y, frente a la violencia desatada, estamos luchando con las armas de la democracia y del Estado de Derecho.”

Cuando se le consulta si ¿Fue un fallo de la política, fue un fallo de ustedes no verlo venir? se lava las manos culpando a gobierno anteriores, pero no haciéndose parte del malestar que explotó en su segundo mandato.

“El país venía progresando, pero se venía acumulando un malestar, no en el Gobierno que yo presido, sino que venía de gobiernos anteriores. Hubo muchas conductas monopólicas en industrias básicas, y muchos escándalos e irregularidades en el uso de recursos públicos. La gente fue acumulando este malestar y se expresó de repente con mucha fuerza. Nosotros hemos tratado de escuchar con mucha atención y mucha inquietud lo que debió de haberse escuchado décadas, más vale hacerlo ahora que nunca.”

Fue luego de esto que Piñera profundiza en como no se dio cuenta de lo que venía argumentando que la calidad de vida en Chile estaba mejorando y que las protestas son simplemente producto de supuestas organizaciones profesionales con alta tecnología, insistiendo en criminalizar la revuelta popular.

No, no lo vi venir. El país había tenido un tercer trimestre muy positivo en crecimiento, en creación de empleos, en inversión y en mejoría de la calidad de vida. Estábamos preparándonos para ser la sede de la APEC y de la COP25, que iban a celebrarse en Chile en noviembre y en diciembre, respectivamente. Un 18 de octubre que nunca lo voy a olvidar, se desató una ola de violencia sistemática, profesional, organizada con tecnología punta que buscaba destruirlo todo. Querían incendiar el país.

El medio español le consulta sobre ésta última afirmación “¿Violencia instigada por quién? ¿Usted sabe quién hay detrás?” con lo cual Piñera justifica su agenda represiva y afirma tener pruebas aportadas por otros países sobre “algo” que organizó las protestas.

“Eso está en estudio por nuestras agencias de inteligencia que debo reconocer que no estuvieron a la altura por lo que las estamos renovando íntegramente. También ha habido mucha información de países amigos que indican que aquí hubo algo no fue casual y que fue deliberado. Definitivamente aquí vimos algo que nunca habíamos visto.”

Luego pasa a mentir sobre una supuesta agenda social hecha en base a conversaciones con “cientos” de organizaciones sociales, además de resaltar el acuerdo constitucional de espaldas a la ciudadanía y que genera grandes dudas:

“No es una panacea que lo resuelva todo. Yo me he reunido con cientos de organizaciones sociales para escuchar y entender sus reclamos con más sensibilidad y atención de lo que lo habíamos hecho antes. Es cierto que Chile se ha desarrollado mucho pero todavía nos queda un largo camino por recorrer. Afortunadamente, la magnitud de la violencia ha ido cayendo y creo que estamos entrando en una etapa de firme y claro compromiso con las soluciones. Y acabamos de lograr un acuerdo para diseñar juntos una hoja de ruta que nos permita tener una Constitución que sea un marco de unidad, de estabilidad y que dé proyección a la sociedad chilena porque la actual, si bien ha sido reformada muchas veces, tuvo su origen en la dictadura militar.”

El tema de derechos humanos lo tocó al ser consultado por la situación dictatorial que artistas como Mom Laferte y el colectivo Las Tesis han podido mostrar al mundo, evitando hablar de violaciones a los DD.HH. y relativizando ésto hablando de casos aislados y repitiendo la tónica de “abusos” además de insistit en que él ayudó a recuperar la democracia.

“Cada uno es libre de expresar sus opiniones. Lastesis es un movimiento feminista que está reivindicando los derechos de las mujeres y tiene todo el derecho a hacerlo. Pero déjeme decirle que Chile es una democracia, nos costó mucho recuperarla, yo luché por ello hace 30 años. En Chile hay democracia, establecimos protocolos del uso de la fuerza que están con los máximos estándares internacionales. ¡Claro que algunas personas cometieron abusos! Y están siendo investigadas y van a ser juzgadas por los tribunales de justicia porque no va a haber impunidad en esta materia.”

Sobre sacar el ejercito a la calle, con las lamentables consecuencias para la población, abusos y violaciones a derechos humanos perpetrados por éstos, volvió a justificarlo en base a una necesidad de protección de la propiedad privada y según él, en concordancia con organismos de derechos humanos para evitar el “recuerdo del pasado”:

¿Cuánto le costó tomar la decisión de sacar el Ejército a la calle con la connotación que esto tiene en Chile? Me costó mucho. Recuerdo la noche del 18 de octubre, estábamos en el Palacio de La Moneda y empezamos a recibir la información sobre el incendio de las siete estaciones del metro de Santiago quemadas simultáneamente y después vinieron 36 supermercados incendiados. Cuando supe que habían intentado quemar un hospital, tomé una decisión dentro del Estado de Derecho y de la Constitución, declarar el estado de emergencia.”

Tomamos esa medida porque la consideramos indispensable para proteger a los chilenos, pero, como a mí me vino de inmediato el recuerdo del pasado, tomé precauciones. Llamé al Instituto Nacional de Derechos Humanos y a la Defensoría de la Niñez para advertirles de que tenían todo el apoyo del Gobierno para velar por el fiel cumplimiento del respeto a los derechos humanos. Llamé a Michelle Bachelet, la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, y al responsable de Human Rights Watch para pedirles que enviaran misiones de observación a Chile. Le pedí a la Defensoría Pública que se personase para proteger los derechos de los detenidos, y revisamos los protocolos del uso de la fuerza con los responsables de aplicar el estado de emergencia. ¿Se cumplió en todos los casos? No, y por eso le pedí a los Carabineros que iniciaran de inmediato sumarios internos y que pusiera toda la información a disposición de la Fiscalía para que después lo tribunales conocerán los antecedentes y castigaran a los responsables.”

“En lo personal, para mí fue extraordinariamente difícil y doloroso; a ningún presidente le gusta tener que recurrir a estados de emergencia, aunque están en la Constitución, pero yo pensé cuál era mi deber como presidente. Esto no es una dictadura, es un Gobierno democrático que recurrió a instrumentos democráticos para enfrentar una violencia brutal.

Revisa la entrevista completa Radio cadena SER de España

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