Mauricio Rojas no soporta la presión y renuncia al Ministerio de las Culturas a días de haber asumido.

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Tomada de La Tercera

A solo tres días de asumir como Ministro de las Culturas, Mauricio Rojas finalmente renunció al cargo producto de las polémicas que su nombramiento generó, en especial sus dichos catalogando al Museo de la Memoria como “montaje de la izquierda”, su negacionismo a los crímenes de lesa humanidad durante la dictadura cívico-militar, así como su falsa militancia en el MIR la cual aprovechó para crear la imagen de exiliado político, obteniendo beneficios económicos y catapultando su carrera política como “converso” gracias a esa falsa condición.

A pesar de ser presentado como historiador y economista, con escritos de poco peso académico, y haber sido colocado en una cartera que a todas luces no debería haber dado mayores problemas al Gobierno de Sebastian Piñera, el nombramiento de Mauricio Rojas terminó siendo un verdadero autogol del Gobierno de los “tiempos mejores”.

El hecho no fue producto de su casi nula vinculación al mundo de las artes si no a su cuestionado pasado, la salida a flote de sus mentiras respecto a su situación de ex miristas y “converso”, con lo cual obtuvo beneficios económicos, así como la posibilidad de estudiar becado en Suecia al hacerse pasar por exiliado y perseguido político de la Dictadura de Pinochet, además catapultó una carrera política en el mismo país paseándose por partidos de derecha y extrema derecha, llegando al punto de levantar discursos antimigrantes como Diputado de uno de aquellos partidos (en un lugar donde él era migrante).

Pero lo que desató la tormenta sobre Mauricio Rojas y echó por tierra los intentos del gobierno por calmar las cosas luego del desastre comunicacional provocado por los dichos de su ex Ministro de Educación Gerardo Varela, fue el negacionismo de Rojas respecto a los crímenes de lesa humanidad perpetrados por los agentes de la Dictadura

“Más que un museo se trata de un montaje cuyo propósito que sin duda logra, es impactar al espectador dejarlo atónito, impedirle razonar”, fue la frase que encendió la chispa del rechazo casi unánime del mundo de las artes, cultura, el patrimonio y los derechos humanos, a la cual también se fueron sumando organizaciones e importantes personas en distintas áreas sin parar, al punto que el tema a trascendido las fronteras y ya se había anunciado que sería citado a la Cámara de Diputados a dar explicaciones a la Comisión de DD.HH. sobre sus dichos.

Así y a pesar del apoyo ciego de parte de los partidos más fuertes del conglomerado de Derecha, RN y UDI, Mauricio Rojas, a pesar de señalar que ahora su pensamiento es distinto, se vio obligado a presentar su renuncia la cual fue aceptada por el mandatario el que a través de un punto de prensa en La Moneda, señaló que en su lugar se designa a la arqueóloga y actual directora ejecutiva del MIM, Consuelo Valdés Chadwick.

Nuestro Gobierno condena categóricamente los atropellos a los DD.HH. en cualquier tiempo, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia” fue lo que señaló el Presidente, que sin embargo si bien enfatizó que no comparte las opiniones de Mauricio Rojas sobre el Museo de la Memoria advirtió en la misma línea de la defensa hacia el exministro que tampoco comparte “la intención de ciertos sectores de nuestro país que pretenden imponer una verdad única“.

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