El informe de la ONU que revela la extrema pobreza en EE.UU.

0
208
En Skid Row, en Los Ángeles, viven miles de personas sin techo.

“Su enorme riqueza y conocimiento contrastan de forma chocante con las condiciones en las que viven grandes cantidades de sus ciudadanos. Unos 40 millones viven en pobreza, 18,5 millones en pobreza extrema y 5,3 millones viven en condiciones de pobreza extrema propias del tercer mundo”. señala en su informe sobre la situación en Estados Unidos el Profesor Philip Alston, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la pobreza extrema y los derechos humanos.

“En un país rico como Estados Unidos, la persistencia de la pobreza extrema es una decisión política adoptada por quienes están en el poder. Con voluntad política podría ser fácilmente eliminada” vuelve a fustigar el enviado de la ONU que a finales de 2017 emitió el informe en el cual expone la situación de la primera potencia del mundo capitalista revelando un sistema que genera una creciente desigualdad, la persistencia del racismo o la existencia de un sesgo entre los sectores en el poder hacia los más pobres y desfavorecidos.

En el informe destacan entre los cuestionamientos más duros;

  1. El sueño americano es una ilusión:

“Los defensores del status quo señalan a Estados Unidos como una tierra de oportunidades y un lugar donde el sueño americano puede hacerse realidad porque los más pobres pueden aspirar a llegar al grupo de los ricos”.

“Pero la realidad actual es muy distinta. Estados Unidos tiene ahora una de las tasas más bajas de movilidad social intergeneracional de los países ricos“, señala Alston a propósito de uno de los elementos clave de la sociedad estadounidense.

“Las altas tasas de pobreza infantil y juvenil perpetúan muy efectivamente la transmisión de la pobreza intergeneracional y aseguran que el sueño americano rápidamente se convierta en la ilusión americana. La igualdad de oportunidades, que es tan valorada en teoría, en la práctica es un mito, especialmente para las minorías y las mujeres, pero también para muchas familias de trabajadores blancos de clase media”, agrega.

2. La mentira de que los pobres son malos y flojos y los ricos son buenos y trabajadores.

El informe critica el peso que al hablar sobre la pobreza se le da a la imagen “caricaturizada” sobre las supuestas diferencias entre ricos y pobres que son difundidas “por algunos políticos y medios estadounidenses”.

“Los ricos son trabajadores, emprendedores, patriotas e impulsores del éxito económico. Los pobres son vagos, perdedores y tramposos. Como consecuencia de ello, (se considera que) el dinero que se gaste en bienestar social es dinero tirado a las cañerías”, critica Alston.

“La realidad, sin embargo, es muy diferente. Muchos de los más ricos no pagan sus impuestos a las mismas tasas que lo hacen otros, acumulan gran parte de sus fortunas en paraísos fiscales y obtienen sus ganancias solamente de la especulación, en lugar de contribuir a la riqueza general de la comunidad estadounidense”, apunta.

“En toda sociedad hay quienes abusan del sistema, tanto en los niveles superiores como en los inferiores. Pero, en realidad, los pobres son mayoritariamente aquellos que nacieron en la pobreza, o quienes cayeron allí por circunstancias que en gran medida se hayan fuera de su control, como las enfermedades mentales y físicas”.

Estos prejuicios sobre ricos y pobres se reflejan en la formulación de políticas.

El relator especial señala, por ejemplo, que uno de los principales argumentos para impulsar los recortes en los beneficios sociales son las acusaciones sobre la existencia de un fraude generalizado en el uso de los mismos y que muchos de los funcionarios con los que habló le advirtieron que había personas que estaban buscando todo el tiempo formas de sacar provecho del sistema.

“El contraste con la reforma fiscal es ilustrativo. En el contexto de los impuestos, se pone una fe inmensa en la buena voluntad y el altruismo de los beneficiarios corporativos, mientras que en la reforma del estado de bienestar se aplican los supuestos contrarios”, asegura.

3. Empleos de bajos salarios.

Alston destaca que uno de los argumentos utilizados en Estados Unidos por quienes abogan por recortes en los beneficios sociales es que los pobres deben dejar de depender de las ayudas y ponerse a trabajar.

“Se asume, especialmente en una economía que progresa, que hay muchos empleos esperando a ser ocupados por individuos con poca educación, que con frecuencia tienen una discapacidad de un tipo u otro, a veces cargados con un historial criminal (con frecuencia relacionado con la pobreza) sin mucho acceso al sistema de salud y sin entrenamiento ni ayuda efectiva para conseguir un trabajo”, señala.

“En realidad, el mercado laboral para estas personas es extraordinariamente limitado y, más aún, para aquellos que carecen de las formas básicas de apoyo y protección social”, añade.

Para ilustrar la insuficiencia de la estrategia de combatir la pobreza apostando por el trabajo pero sin el apoyo de las políticas sociales, Alston pone como ejemplo el caso de los trabajadores de Walmart, el mayor empleador de Estados Unidos.

“Muchos de sus trabajadores no pueden sobrevivir, teniendo un trabajo a tiempo completo, si no reciben cupones de alimentación. Esto encaja en una tendencia más amplia: el porcentaje de hogares que, mientras tenían ingresos, también recibían asistencia para alimentación aumentó de 19,6% en 1989 a 31,8% en 2015″, asegura.

4. Penas excesivamente graves para faltas pequeñas.

Alston señala que uno de los mecanismos que dificultan el progreso de los más pobres son la gran cantidad de multas y tasas que se aplican a quienes cometen pequeñas infracciones y que se acumulan hasta convertirse en una enorme carga para ellos.

Pone como ejemplo el hecho de que los permisos de conducir son suspendidos por una gran cantidad de faltas no relacionadas con el tráfico, como el no pagar una multa.

“Esa es una forma perfecta para asegurarse de que los pobres, que viven en comunidades que se han negado a invertir seriamente en sistema de transporte público, sean incapaces de ganarse un dinero que les habría ayudado a pagar la deuda pendiente”, refiere.

En ese sentido, el relator de la ONU critica como una práctica extendida en todo el país el uso del sistema legal para recaudar ingresos y no para promover la justicia.

Asegura que esto se ha convertido en un mecanismo “para mantener a los pobres en la pobreza mientras generan ingresos para financiar no solo el sistema de justicia sino muchos otros programas”.

5. La criminalización de los pobres.

Entre las fallas del sistema legal, el informe también cuestiona que en muchas ciudades las personas sin hogar son criminalizadas simplemente por la situación en la que se encuentran.

“Dormir al descampado, sentarse en lugares públicos, mendigar, orinar en público y una infinidad de otras infracciones han sido concebidas para atacar ‘la plaga’ de los sin techo”, indica.

Alston señala que, según cifras oficiales, en 2017 había en Estados Unidos unas 553.742 personas sin techo pero asegura que hay muchas evidencias de que la cantidad verdadera es mucho mayor.

Afirma que solo en la zona de Skid Row, en el centro de Los Ángeles, hay unos 1.800 sin techo que disponen de apenas 9 baños públicos, una cifra que ni siquiera cumple con los estándares de la ONU para los campos de refugiados sirios y para situaciones de emergencia.

“Que haya tantas personas sin techo no es algo ni remotamente inevitable y refleja la decisión política de ver la solución en la aplicación de la justicia en lugar de en proveer viviendas adecuadas y accesibles, servicios médicos, asesoría psicológica y formación laboral”, apunta.

Castigar y apresar a los pobres es la respuesta típicamente estadounidense a la pobreza en el siglo XXI“, indica Alston en las conclusiones. “El encarcelamiento masivo es usado para hacer invisibles de forma temporal los problemas sociales y crear la ilusión de que se ha hecho algo”.

6. Desigualdad social extrema.

Según el informe de la ONU, Estados Unidos es el país rico con mayores niveles de desigualdad de ingreso y de riqueza.

Señala que el 1% más rico pasó de obtener el 10% de todos los ingresos nacionales en 1980 a conseguir el 20% en 2017. En el caso de Europa, ese indicador pasó de 10% a 12% en el mismo lapso.

Alston hace referencia expresa al hecho de que la fortuna de los miembros iniciales del gabinete de Trump alcanzaba a US$4.300 millones

“Lo que la desigualdad extrema significa es la transferencia de poder económico y político a un puñado selecto de personas, quienes inevitablemente lo usarán para avanzar sus propios intereses”, asegura.

“La alta desigualdad debilita al crecimiento económico sostenido. Se manifiesta en bajo niveles educativos, un sistema de salud inadecuado y la ausencia de protección social para la clase media y los pobres, lo que a su vez limita sus oportunidades económicas e inhibe el crecimiento general”, advierte.

7. La privatización solo ha permitido que los empresarios mantengas sus ganacias a costa de los pobres.

El relator de la ONU se refiere al negativo efecto en los más pobre que ha traído el entregar la solución de los problemas sociales en manos de los privados señalando.

Las soluciones a los grandes retos sociales en EE. UU. se consideran cada vez más como que se encuentran en la privatización.  Si bien las firmas involucradas se han beneficiado inmensamente, no queda muy claro que se hayan logrado resultados óptimos para las poblaciones usuarias pertinentes.  En particular, se debe dar mayor consideración al papel de las corporaciones que impiden la toma racional de decisiones y abogan contra reformas con el fin de mantener sus ganancias a costa de los miembros más pobres de la sociedad.

Y señala como ejemplo de ésto: “las corporaciones de bonos de fianza que existen en solo otro país en el mundo, precisamente porque distorsionan la justicia, alientan niveles de fianza excesivos y a menudo innecesarios, y alimentan y cabildean por un sistema que por definición penaliza a los pobres.  Los ricos siempre pueden pagar y pueden evitar el 10% o aún más que las compañías de bonos de fianza exigen como un pago inicial no reembolsable. Escuché casos de personas que pagaron miles de dólares para la fianza, y lo perdieron todo cuando se retiraron los cargos un día después. Si ellos fueran acusados posteriormente con un delito distinto, el proceso completo comienza de nuevo y se pierden todos los pagos previos.  Otros ejemplos incluyen el manejo por parte de corporaciones de cárceles privadas con fines de lucro, así como los cazadores de recompensas.”

8. Nuevas formas de esclavitud.

“Al pensar en los pobres, los estereotipos raciales usualmente no están lejos de la superficie. Se asume que los pobres son mayoritariamente personas de color, afroestadounidenses o ‘inmigrantes’ hispanos”.

“La realidad es que hay ocho millones más de pobres blancos que de pobres negros. El rostro de la pobreza en Estados Unidos no solamente es negro o hispano, sino también blanco, asiático y de muchos otros orígenes”, afirma Alston.

El relator de la ONU considera que la estadounidense sigue siendo una sociedad crónicamente segregada.

Su nivel de desempleo duplica el de los blancos y usualmente ganan solo 82,5 centavos para cada dólar que obtienen estos. Además su tasa de encarcelamiento es 6,4 veces mayor.

“Estas vergonzosas estadísticas solo pueden ser explicadas por la duradera discriminación estructural basada en la raza, lo que refleja el legado duradero de la esclavitud”, concluye Alston.

9. Género y pobreza

La situación de la mujer y la pobreza también es expresada en su informe por el Profesor señalando que: “Se podría citar varias estadísticas para demostrar el grado en que las mujeres soportan una carga particularmente pesada como consecuencia de vivir en condiciones de pobreza. Por ejemplo, ellas están más expuestas a la violencia, son más vulnerables al acoso sexual y discriminadas en el mercado laboral.  Luke Shafer y Kathryn Edin concluyen que el número de niños en hogares con una madre sola que viven en pobreza extrema por un año completo se ha disparado de menos de 100.000 en 1995 a 895.000 en 2011 y 704.000 en 2012.  Pero quizá el daño menos reconocido es que las políticas de austeridad que reducen los servicios suministrados por el estado inevitablemente significan que la carga resultante se les impone más bien a los cuidadores primarios dentro de las familias, que abrumadoramente son mujeres.  Las legislaturas dominadas por los hombres raramente toman en cuenta esta consecuencia de los recortes al bienestar social que ellos imponen.”

Revisa el informe completo aquí

Fuente: BBC – ACNUDH

 

Comentarios

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here