Obispos de Talca y Linares señalan que por “falta de lucidez no vieron lo que hacia Karadima”

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Luego de la carta enviada por el Papa durante la último pleno de la Conferencia Episcopal chilena, dos de los Obispos sindicados como encubridores de Karadima, Valenzuela y koljatic, volvieron a manifestarse sobre lo sucedido, pero de una forma muy distinta a como lo hicieron cuando estalló el caso de pederastia contra el mentor de ambos.

Fue así como el Obispo de Linares, Tomislav Koljatic, aseguró que “tal vez yo no fui lo suficientemente lúcido para comprender lo que estaba ocurriendo (en la Parroquia El Bosque) y, si es así, evidentemente tengo que asumir esa responsabilidad”.

Por su parte el Obispo de Talca, Horacio Valenzuela, en la misma línea que el Obispo de Linares. Señaló, luego de celebrar una misa en Lircay, reconociendo supuestos “errores” que “Todos tenemos debilidades, todos cometemos pecados, todos nos portamos más o menos mal, no fuimos atentos cuando pasaban cosas malas, faltó lucidez para estar más cerca de los que sufrían, todo eso. Me equivoqué al no darme cuenta de que pasaban cosas malas”.

Sin embargo ambas posturas distan mucho de la actitud que los formados por Karadima, y parte del denominado circulo de hierro del religioso, tuvieron en 2010 cuando ambos enviaron cartas al Arzobispado de Santiago e incluso al Vaticano intentando demostrar que el párroco de El Bosque era inocente.

LAS POSTURAS CONTRADICTORIAS DE LOS OBISPOS DE TALCA Y LINARES;

Koljatic en una carta a Monseñor Luis Ladaria, secretario para la Congregación de la Doctrina de la Fe, expreso que conocía muy en profundidad lo que estaba sucediendo afirmando que se “preparada campaña contra el honor del Padre Karadima y su legado y de paso contra la credibilidad de la Iglesia chilena” además de que “ya es evidente la mala fe de las acusaciones. Se hicieron públicas a partir de mentiras de gran envergadura”.Y no conforme con eso dedicó parrafos para referirse a cada una de las victimas denunciantes.

Así sobre James Hamilton relató que“muy tardíamente comenzó a decir que había sufrido en la parroquia y que ‘había sido abusado por muchos años por el Padre’. Realmente esta afirmación increíble (…)  ¿Cómo puede ocurrir esto con un médico, que vive con su señora, que trabaja fuera de la parroquia, que llegó ya mayor de edad a la parroquia, que cuando él afirma ocurrieron los hechos era una adulto de más de 30 o 40 años? Francamente es una acusación que no se sostiene y que es imposible de probar, por lo demás. Francamente el que tiene que explicar muchas cosas es Hamilton, no el Padre Karadima. Entre otras cosas su inestabilidad laboral y emocional. A todas luces su acusación es una excusa impresionante para pedir la nulidad matrimonial, ya que sostiene que no fue libre para casarse”.

Sobre Juan Carlos Cruz señaló; “En síntesis diré que mintió conscientemente en los diarios al decir que tenía 17 años cuando era seminarista y que el Padre abusó de él. Cruz ingresó de 21 años al Seminario de Santiago. Eso está demostrado. Mintió para tratar de decir que el Padre Karadima era pedófilo y de esa manera hacerle daño. Su testimonio no es creíble”.

Y por último sobre Andrés Murillo comentó que éste “quiso entrar en la Compañía de Jesús a lo que el Padre Karadima se opuso ya que le dijo que no tenía vocación sacerdotal. Él se alejó de la Parroquia y entró en la Compañía. A los pocos años salió. Él ha hablado mucho de la forma autoritaria de la dirección espiritual del Padre Karadima. Ese ha sido su tema. Para tener fuerza lo ha coloreado con acusaciones de posibles acosos sexuales”.

Y por último concluyó que todo era una persecusión “El caso del Padre Karadima ha desatado una violenta persecución no sólo al Padre sino que a la Iglesia chilena”.

Por otro lado, pero con el mismo fin de defender a Karadima, Horacio Valenzuela también envió una carta a Monseñor Ladaria:

Es muy difícil comprender, Monseñor, de que hombres maduros, que aseguran haber sido víctimas de abusos de diversa índole, no sólo hayan mantenido fielmente, sino que promovieran con otros una dirección espiritual que les dañaba. Es probable, tal vez, que algunos de ellos, de personalidad más débil, hayan guardado heridas y razones que nunca conversaron con franqueza ni curaron y que hoy les llevan a actuar de modo desconcertante. Es difícil de concebir que, en un clima sacerdotal que siempre ha sido considerado privilegiado por su fraternidad, normalidad y alegría, se hayan cometido, incluso en público actos deshonestos e indecorosos, con la anuencia y complicidad de todos”. fueron las palabra del hoy Obispo de Talca.

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