Investigación periodística deja en claro que las AFP son un fraude.

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El mito mayor es creer que, si te portas bien, que eres un trabajador ordenado, sin lagunas y has cotizado constantemente y en forma estable, vas a tener una buena pensión.” Con ésta lapidaria frase la periodista Alejandra Matus, en entrevista para el Mostrador sobre su libro “mitos y verdades de las AFP, comienza a derrumbar muchos de los mitos que los defensores de las AFP han levantado para defender lo que a todas luces es un negocio con las cotizaciones de los trabajadores pero en ningún caso un sistema de pensiones.

Parte de la entrevista señala;

De todos los mitos que expones en el libro, ¿cuál es el mayor?
-El mito mayor es creer que, si te portas bien, que eres un trabajador ordenado, sin lagunas y has cotizado constantemente y en forma estable, vas a tener una buena pensión. Ese es el principal mito. Porque todo el mundo, de Piñera para abajo, dice que este sistema da malas pensiones porque la gente es inestable, tiene lagunas, los sueldos son bajos. Pero si te vas al contraejemplo, al del niño símbolo de la AFP, tampoco tiene una buena pensión y proporcionalmente está más castigado que un sueldo bajo.

Por eso es imposible una buena pensión.


-Es imposible que te dé una pensión como prometió José Piñera en su tiempo, que sea equivalente a más del 70% de tu último sueldo. No existe eso. No existe. Que tengan tasas de reemplazo del 70% lo confirmé con la Asociación de AFP. La mejor que tienen es una que te calcula el promedio de tus diez últimos años de sueldo y tal vez ahí puede haber una superior a los 700 mil pesos. Pero la mayoría de las personas e incluso las que tienen buen comportamiento, tienen pensiones de entre 500 a 600 mil pesos. Entonces, supón que ganas el tope imponible, 2 millones de pesos, y tu pensión es de 400 mil, tu tasa de reemplazo no alcanza el 30%. En cambio, si eres una persona que has tenido un sueldo bajo, lagunas durante tu vida y te toca la pensión básica solidaria, hoy día son 104 mil pesos. Pero si algo impusiste, con el aporte adicional que te hace el Estado, puedes llegar a 150 mil pesos.


Uno de los mitos derribados en el libro es que además no somos dueños de ese dinero.
-Exacto. Otro de los mitos y está súper incorporado culturalmente, es que tienes una cuenta individual y eres dueño de ese dinero. Por estas razones que te he explicado, en realidad no eres dueño del dinero porque no tienes ninguna posibilidad de pedir que te paguen todo el dinero. O que lo puedas retirar e invertirlo en otra cosa, por ejemplo, en un departamento. No puedes decirle a la AFP que ‘quiero que el dinero me lo den a mí en vida’, ‘no quiero que se haga cargo de mis descendientes’No puedes decir eso. Por lo que el libro demuestra, el sistema está hecho igual que en el sistema de reparto, solo que acá alguien se queda con una porción del tema. Si tú lo ves como un globo, mensualmente solo una pequeña proporción es para pagar pensiones. El resto se queda ahí, y sigue aumentando el pozo porque todos los meses los trabajadores vuelven a contribuir y las AFP gastan menos de lo que reciben en pensiones. Por lo que tú no recibes tu plata. A los jubilados les pagan con el dinero que entra de los cotizantes activos.


Tampoco somos dueños de la decisión de dónde se invierte el dinero.
-Para nada. Si tú consideras que un propietario del dinero que se invierte, que contrata a un gerente o un administrador, tiene todo el derecho de pedirle cuentas y saber en qué se gasta la plata y lo que le pagó como sueldo para que trabaje este dinero, por qué está pagando este cóctel, por qué está pagando en puestos de directorios a esta persona, qué le aporta José Antonio Viera-Gallo al directorio de Provida, aquí no es así. Ninguno de nosotros lo puede cuestionar, porque no hay trabajadores en los directorios ni en juntas de accionistas. En ninguna parte están los dueños del dinero conociendo en qué se usa, de una forma transparente y clara.


Además hay una red de poder que sustenta este sistema.
-Claro. Si tú ves que en términos técnicos no existe ninguna dificultad para que este pozo de los fondos de pensión los administre otra persona. O sea, el administrador se puede despegar del fondo administrado sin que el fondo sufra nada. Se supone que esa es la magia del sistema que creó Piñera. Que la suerte del administrador no afecta para nada a los fondos administrados. Y, sin embargo, cada vez que siquiera se sugiere la posibilidad, comienzan los augurios de desastre económico.

Además hablamos de personas que tienen un poder transversal.
-Y se replica en los directorios de las aseguradoras, donde están representados desde el PS hasta la UDI y en prácticamente todos hay gente que tiene vínculos con el poder político.


Pinochet solo estuvo de acuerdo cuando las FF.AA. quedaron fuera de las AFP porque sabía que eran una “pomada”


Y excluirlas fue crucial para que el proyecto de Piñera fuera aprobado.
-Exactamente. Si Piñera hubiera insistido en que la reforma incluyera a las FF.AA., no hay proyecto de AFP. Pero Piñera fue astuto en dejar a las FF.AA. afuera y ganar todo el apoyo del poder económico que necesitaba esa plata para comprar las empresas estatizadas. Él lo reconoce en su libro. Si en Chile no había capitales. No había mercado. Los bancos estaban quebrados, en crisis. La deuda externa no se podía pagar. No había préstamos del extranjero

No había, en medio de esa pobreza que vivía Chile, nadie que estuviera ahorrando las cantidades necesarias. Entonces echaron mano al sueldo de los trabajadores y crearon un mercado de capitales que permitió que esta riqueza se concentrara y que permitiera aportar capitales a los bancos y los particulares que pidieron préstamos a estos bancos y así pudieron comprar las empresas privatizadas. Y de esta manera se armó la riqueza que hoy vemos en ciertos grupos económicos.


Podría ser mejor la pensión de los chilenos si hubiésemos mantenido el sistema antiguo?
-Es lo que dice el propio José Pablo Arellano: que si se hubiese mantenido el sistema de reparto, las pensiones serían el doble de lo que son hoy al menos. Cada caja, dependiendo de su poder de negociación en el Congreso, tenía mejor representación. Por ejemplo, los funcionarios públicos tenían mucha mejor llegada y con mayores beneficios que los obreros, que eran los eternos perjudicados del sistema antiguo y del sistema nuevo. Eran los que se jubilaron más tarde y tenían menos beneficios adicionales.Otra cosa que perdemos de vista es que el sistema antiguo era uno de previsión social que no solo incluye pensiones, sino que seguro de cesantía, salud preventiva y curativa. Entonces la gente dice que las cotizaciones eran más altas… Sí, eran más altas, pero eran tripartitas y la protección en otros ámbitos era mucho mayor. Había cajas que eran joyitas. Dependiendo de la caja había determinados beneficios. Por lo bajo tenías pensiones de viudez, de sobrevivencia y ayuda para poner a los niños en los colegios. Préstamos de la vivienda. De hecho, cuando el sistema se declara obsoleto, hay una gran cantidad de propiedades que fueron vendidas a precio de huevo… en esa pasada la gente se hizo pequeñas fortunas. Todo el centro cívico era de las cajas. Entonces no solo se perdieron las pensiones, sino que todo un sistema de protección social que se había ido construyendo desde comienzos del siglo XX hasta el 73.Todos los defectos que tenía el sistema antiguo se podían corregir. No era necesario sustituirlo. No era necesaria la retroexcavadora. Tú podrías igualar la edad de jubilación de todos los pensionados. Ahí tendrías solucionada gran parte de las discrepancias. Porque había cajas en las que te podías jubilar con diez años de servicios, como la hípica, que era ridículo. Otra como la de obreros, que te jubilas a los 65 años.


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